Cambio de Planes

Justo cuando mis caballos ya dormían contentos, mis tierras tenían el riego perfecto y mis nubes desbordaban algodón, la directiva que le paga a este crack decidió realizar un pequeño cambio en mi vida y opto por tomarme como su as bajo la manga para irme por una breve temporada a la ciudad del faisán y del venado, o sea Mérida.

No sé si la vida se está encargando de enseñarme a valorar mi extinta vida en el DF, donde me quejaba de las aglomeraciones, el hartazgo ciudadano, las campañas electorales y demás temas que mis compatriotas viven día a día. En algunas ocasiones cuando en el DF el termómetro alcanzaba los 30°C yo maldije a la naturaleza y al mentado Tonatiuh (Dios del Sol), pero ahora a la lejanía después de vivir en dos ciudades que en Verano se convierten en una caldera humana puedo decir: Perdóname DF por tantas injurias que te hice sin tener algún parámetro para poder sustentarlas.

Sin embargo no todo es malo ya que cambie la inseguridad y el trafico infernal por calma y traslados exprés, no mayores a 15 minutos, volví a recordar lo que es ir a una tienda donde la alacena olvidada de la abuela es el mostrador, el pollo volvió a su color natural y ahora ya tengo no solo plantas, sino árboles que regar.

Ya estamos acá, todo en orden y a darle. Estamos en contacto.

¡Mare!