Carta a Regina:

Domesticar animales ha sido un ejercicio que no necesariamente nos hace ser mejores personas, sino todo lo contrario. El hecho de coartar la libertad de ciertas especies con el afán de poder poseerlas y titularnos bajo la tesis de nombre: “Mira, ya da la patita”, no es más que un símbolo inequívoco de nuestra necesidad de someter todo lo que nos rodea.

Hace más de 2 meses conocí a Regina, una gatita a quien acuñe con ese seudónimo gracias a los pianos dramáticos de Regina Spektor quien me llevo a entrelazarlos con la vida callejera que se hacia visible en algunas partes de su cuerpo.

Todo empezó de manera trágica, Regina hurgaba en las bolsas de basura de la casa, incluso he de confesar que la odie; hasta que un día descubrí que lo hacia de esa cínica forma debido a que tenia que llevar mandado para 3 crías que escondía en una jardinera. Lo único que pensé al ver esa realidad fue acercarle latas de comida que tenia arrumbadas en mi alacena. Al pasar de los días se fueron haciendo menos sus crías hasta quedar solo una la cual por obra de mi vecino, el de las carnes asadas, que en su desesperada huida a la oficina termino con su trayectoria. Sí claro, yo pensé lo mismo que ustedes: Pendejo!

Por azares del destino Regina quedo sola en menos de lo que cambia el clima acá en la sultana. Ante tremendo caso no me quedo de otra más que hacerme el patrocinador oficial de los six’s de latas de whiskas. El premio a esta heroica acción fue su confianza, 2 semanas más tarde ya tenía cama, catnip (Mota Canina) y bufete de tres tiempos.

Un día salí y vi que ya le había pasado pitazo a un compañero, en mi lógica pensaba que su rollo era buena onda, me imaginaba que se decían: vente acá, donde come uno comemos dos. El chiste es que hasta cama le compartió (La cama era mi cofre) y ahí es donde nuestra lógica domestica nos dice mentiras, porque aquel invitado incomodo tenía como único objetivo realizar la graciosa huida después de que la prueba de embarazo saliera positiva.

Regina implemento un régimen alimenticio muy parecido al mío y PUM! comenzó a echar panza, dormía de más, pedía más latas, se le inflamaron las garras y exigía caricias al por mayor ¿Embarazo seguro? De mi parte me di a la tarea de preguntar ¿Qué hacer en estos casos? Todos los médicos me comentaron que por una módica cantidad hasta depilado de entrepierna le hacían.

Por fortuna mientras planeaba que era lo mejor para ella conocí a Roma, una vecina con un espíritu del padre Chinchoma pero con los gatos, ella me pregunto si Regina estaba en estatus de adopción, mi corazón respondió. NO, pero mi realidad (5 perros) dijo: Sí claro.

Todo fue como un flashazo, nos reunimos en su casa, vimos que contaba con los metros necesarios para el desempeño de Regina, estrechamos la mano y en menos de 10 minutos ya había cambiado de equipo y directiva.

Regina me ilusiono, me hizo conocer el amor hosco de un gato, conquisto mi mente al hacer yoga a cambio de una caricia, me hizo saber que un gato no tiene 9 vidas sino un entusiasmo desbordante. La extraño y la extrañare por un rato más, aunque estoy seguro que ella goza de su nueva mansión.

catwars

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